La red eléctrica en España empieza a perfilarse como uno de los principales cuellos de botella del proceso de electrificación de la economía. Así lo expuso Mario Ruiz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, al alertar de que la red de distribución se encuentra ya «en torno al 90% copada» y de que, sin inversiones aceleradas en infraestructuras y almacenamiento, la falta de capacidad puede terminar condicionando el crecimiento económico y la llegada de nuevas inversiones
Durante su intervención en el IX Foro Industrial País Vasco organizado por elEconomista.es, Ruiz-Tagle defendió que España cuenta con una posición privilegiada para liderar la electrificación en Europa gracias a sus recursos renovables y a unos costes energéticos más competitivos que los de buena parte de sus vecinos. Sin embargo, el directivo subrayó que esa ventaja puede diluirse si el despliegue de generación renovable no avanza de forma acompasada con nuevas inversiones en transporte, distribución y almacenamiento.
En su análisis, el ejecutivo fue explícito sobre el punto de fricción. «Lo que no podemos seguir haciendo es denegando los accesos», afirmó, al describir un sistema con altos niveles de ocupación. Según explicó, la red de distribución española presentaría niveles de ocupación cercanos al 90%, mientras que la red de transporte se situaría en torno al 75%.
«El sistema se ha desarrollado de forma desequilibrada: se ha desarrollado mucha generación, poco transporte, poca distribución y, en consecuencia, poco almacenamiento», resumió Ruiz-Tagle. En ese contexto, advirtió de ineficiencias crecientes, especialmente con el fuerte aumento de las renovables, y apuntó a un fenómeno cada vez más visible en determinadas franjas horarias: «Tenemos precios cero o negativos en las horas centrales del día por el exceso de energía renovable que tenemos».
El directivo también vinculó el debate técnico con su impacto económico. «El cero tiene muchas virtudes, pero en economía multiplicado por algo no da nada, no da trabajo, no da impuestos, no genera inversión, espanta la inversión», señaló, al poner el foco en la necesidad de que el sistema sea capaz de convertir la abundancia de energía renovable en actividad productiva y atracción de capital.
Para Ruiz-Tagle, el almacenamiento es una pieza relevante, pero no suficiente por sí sola. El gran objetivo, insistió, debe ser impulsar la demanda mediante la electrificación de la economía. «¿De qué nos sirve guardar energía barata en el día para venderla barata en el resto de las horas del día si lo que necesitamos de verdad es incrementar la demanda?», planteó.
Electrificación e industria
En esa línea, el consejero delegado de Iberdrola España sostuvo que el debate energético suele concentrarse en los centros de datos, pero que detrás de estas infraestructuras hay una transformación más amplia de la economía. «Detrás de los centros de proceso de datos hay industria», afirmó, al señalar que la digitalización y la robotización de procesos productivos exigirán consumos eléctricos cada vez mayores y una red capaz de absorber ese crecimiento.
«Si nosotros no somos capaces de abastecer de energía eléctrica a la industria, el crecimiento está condicionado», advirtió el directivo, reforzando la idea de que la capacidad de red será determinante para consolidar el atractivo de España como destino inversor en un contexto europeo marcado por incertidumbre geopolítica y volatilidad de los mercados energéticos.
Ruiz-Tagle defendió que España estaría afrontando esa coyuntura «en mucho mejores condiciones que el resto de países de Europa» desde el punto de vista eléctrico, pero insistió en que el país necesita acelerar decisiones para no perder el momento. «Aquí deberíamos tener las puertas abiertas, aquí debería sobrar capacidad de red para recibir gente», afirmó.
El directivo también reclamó cambios regulatorios para facilitar el desarrollo de infraestructuras eléctricas, al recordar el carácter regulado del negocio de redes. «Esto es un negocio mil por cien regulado. Yo no puedo invertir más. Es así», señaló, en referencia a los límites que condicionan el ritmo inversor. Aun así, defendió que el sector cuenta con capacidad financiera para aumentar significativamente la inversión si el marco lo permite y apuntó al objetivo de transformar denegaciones en nuevas conexiones. «Estamos trabajando para resolver los no y convertirlos en sí», concluyó.
La advertencia llega en un momento en el que el crecimiento de la generación renovable, la electrificación industrial, el desarrollo de centros de datos y el impulso de nuevas actividades intensivas en consumo eléctrico elevan la presión sobre unas infraestructuras que, según el directivo, requieren una actualización urgente para sostener el crecimiento y aprovechar la ventaja competitiva del sistema eléctrico español.
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